Vuelve otra vez, hermano Sol


Hace mucho, mucho tiempo, existió una tribu de human@s sabi@s. A la caída de la tarde, el más ancian@ salía de su choza, se colocaba frente al rojo Sol, y le pedía:


-Hermano Sol, no olvides regresar.


En el horizonte, la última chispa se desprendía del astro y, con ella, el Sol pintaba el cielo despidiéndose hasta el día siguiente. Los hombres y mujeres de la tribu volvían a sus quehaceres confiados porque el Sol no faltaría a la palabra dada.


He pasado las vacaciones de verano todo lo alejado que he podido de la tecnología que nos suele acompañar durante el año. Me he reencontrado con el viejo Sol poniente, la silenciosa Luna cambiante, con el sonido de la chicharra, el aroma de la albahaca, el sabor del tomate de huerto, el trazo de las estrellas fugaces, el ladrido alegre de los perros, el maullido triste de los gatos, el crujido de la hoja de papel en medio de la lectura, el rasgueo del lápiz, las lentas ondas del agua, el olor del tomillo pegado a las piernas... creo que lo más cercano que he estado a una máquina ha sido montando en bicicleta.


Ahora seguiré contando cuentos y leyendas, imaginando y dibujando, esperando con muchas ganas la publicación de mi último libro que será mi primer álbum infantil escrito e ilustrado... y mientras, el hermano Sol seguirá yendo y viniendo, exactamente igual a lo que sucedía en verano...

2 comentarios:

La Gatera dijo...

¡Pues que vuelva! Aunque a nosotros también nos alegra tu regreso, Chema.

¡Saludetes gatunos!

Luisa Covelo dijo...

Hola Chema. ¡Que estupendo es que la brisa golpee tu rostro mientras la luz poco a poco agoniza en un ocaso de colores que se apagan!. Eso nos devuelve al mundo real y nos recuerda lo que es importante en la vida. Buscando una ilustración de un gato encontré tu blog. Es la primera vez que entro quiero felicitarte porque me ha encantado. Siento lo de tu gata Bru. Al igual que mi gato Polillo espero que esté jugando en un lugar soleado para que pueda tumbarse al sol y donde exista un comedero mágico que le dispense todas esas bolitas secas que tanto le gustaban. Cuando ví la foto de tu gato Pu, me ha entrado algo la triteza porque mi gato era igualito. Tu recordaste a tu gata con una ilustración pero yo, como soy negada para ello, lo hice con un powerpoint y poniéndolo de coprotagonista en un cuento llamado "la mitad de un corazón" que escribí para mi sobrina Lidia. Espero que sigas compartiendo con nosotros tus trabajos. Gracias y se feliz.