Carta del perro desde la naturaleza


Queridas gatas y gatos de la casa en el aire:

Aún con el grato recuerdo del calor del hogar junto a vosotros, os quiero contar lo que me estoy encontrando estos días durante mis correrías por el monte.

Todo lo que me rodea parece estar a punto de cambiar, se siente alrededor una especie de tensión contenida, como si fueras a parpadear y, al abrir los ojos, te encontraras en un mundo diferente. Parece que el mundo está en un tris de despertarse. Esto sí que es el anuncio de un nuevo año, y no aquellos días oscuros y fríos en los que los humanos lo celebraron.

Ahora, todo a mi alrededor parece nuevo. Si miro hacia el cielo, atraído por un sonido que me pareció al principio el ladrido de un millón de perros, veo cientos de grullas graznando, surcan el cielo dibujando figuras con trazos cambiantes y negros.

¡Y qué contaros de los olores! Aquí y allí, en las márgenes de los caminos y en las colinas, me encuentro con la flor blanca de las almendreras, son como besos redondos, alegres, brillantes, radiantes y luminosos en el paisaje verde. Y en su entorno no puedo captar ningún otro olor, tan intenso es su aroma.

Junto al río que baja riéndose, los sauces empiezan a llorar sus lágrimas verdes. Pero son lágrimas de alegría, porque el sol vuelve a brillar intensamente.


Es la naturaleza, amigas y amigos, que canta, ladra y silba, al principio en voz bajita, pero cada vez más fuerte, y os puedo asegurar que casi siento bajo las patas cómo tiemblan las raíces con renovado afán de hacer crecer árboles y plantas. Os lo cuento a vosotros, queridas gatas y gatos, porque me temo que la mayor parte de los humanos no sabría de qué estamos hablando, de este tiempo que se renueva a sí mismo, como siempre, en el ciclo de la naturaleza; ¡qué lástima que ellos se lo pierdan dentro de los pisos, las oficinas y los centros comerciales, bajo las sombras de los edificios que ocultan hasta el cielo!

En fin, nosotros, a lo nuestro, que para eso somos animales no humanos.
Con mis mejores deseos, vuestro amigo

el perro.

10 comentarios:

Elena dijo...

Quien pudiera ver el mundo con ojos de perro...

Lamia dijo...

Es un pedazo de perro bien majo. Sí, señor. Y ¿qué eso de que los humanos no lo notamos? Eso serán otros. Algunos humanos, que nos sentimos bien cerca de vosotros, los animales, sí que empezamos a "oler" el cambio.

Gata Bru dijo...

Elena, tu ves el mundo con ojos de perro, y de gato, porque lo miras desde el corazón, y rodeada de felinos! Gracias por venir por aquí, y enhorabuena por tu blog!

Gata Bru dijo...

Lamia, es que a tí te ayudan Simba y Argui, así ya se puede!

Mila dijo...

Qué gustazo. Aquí también los almendros han florecido, y he visto verdear el sauce del patio, y los brotes apuntan en los rosales. Y la gata está tirando pelo a puñados :)))

Lo que me da miedo es que después de varios días de subir la temperatura y provocar esta explosión de olores, colores y vida... Nos haga el tiempo la faena de los dos últimos años, que sorprende a plantas y animales de cuatro y dos patas por igual con sus bajadas brutales y repentinas que acaban con cualquier cosa.

Habrá que cruzar los dedos, ¿verdad?

Gracias por regalarnos los ojos con esos paisajes, Gata Bru y Perro. Que por cierto, ¡cómo has credido! Te has hecho un tío grandote ¿eh? Pero se nota que sigues igual de bonachón que de cachorro, sí, sí.

Abrazos a todos los habitantes de la casa del aire desde esta revuelta sierra del centro.

Noemí Risco Mateo dijo...

Hola,
¡Qué bonitas fotos! Me ha gustado en especial la primera (el gatito negro al lado de su amigo) y la del almendro.
¡Huyamos de los centros comerciales!
Un abrazo,
Noemí.

Efi (la gata naturalista) dijo...

Holaaa, ¡Qué hermoso es notar cómo se despierta el mundo después del invierno!
Saluudos!

Gata Bru dijo...

Mila, cuando te contesto han pasado días... y nevadas incluidas, que al menis por estas tierras del norte no han afectado demasiado a los frutales, aunque nos han dejado a todos un poco helados por dentro. Ahora son las lluvias las que vienen, y arrastran los pétalos blancos como nieve de flores.
P.D. El perro es grande, sí, pero tiene corazón de gato me parece;)
Un ronroneo para tí!

Gata Bru dijo...

Sí, Noemí, donde haya un árbol que se quiten los escaparates. Un abrazo!

Gata Bru dijo...

Sí, Efi, tienes razón, pero yo también pienso que la primavera es un sueño del invierno... Un abrazo!