Aqueras montañas
tan alteras son,
no me dixan bier
os mios aimors.

Aqueras montañas
cuán se’n baxarán
y os mios aimors
aparixerán.

Dezaga d’ixas boiras
os n’íré a escar
y crebando as mugas
con yo entornarán.

Si canto, yo que canto,
no canto ta yo,
canto t’al Agüelo
que ye en ixos mons.

............

Mi humilde homenaje a José Antonio Labordeta.
Gracias por haberte conocido,
por haberte escuchado,
por haberme dado la oportunidad de ilustrar un pequeño relato tuyo.
Adiós, agüelo.

5 comentarios:

Noemí Risco Mateo dijo...

Muy bonito, Chema. Lo que has escrito, ¿es fabla aragonesa? Nunca había leído nada antes en fabla.
Saludos,
Noemí.

Gata Bru dijo...

Es una canción. La traducción sería más o menos esta:

Aquellas montañas,
son tan altas (que)
no me dejan ver
a mis amores.

Aquellas montañas,
¿cuándo se bajarán
y mis amores
aparecerán?

Detrás de esas nieblas
los iré a buscar y,
rompiendo las fronteras,
conmigo volverán.

Si canto, yo que canto,
no canto para mí,
canto para el Abuelo*
que está en esos montes.

*En esta tierra llamábamos Abuelo a Labordeta; el verso original de su canción es "canto para mi amiga". Las cenizas de José Antonio Labordeta descansarán en los Pirineos..

Mila dijo...

Qué hermoso... Y qué triste cerrar otra página del libro con un protagonista tan querido.

Gracias por esos versos

Lamia dijo...

Mi querido Chema.... ya sabes que mi memoria histórica aragonesa tiene un cierto límite. Esta canción que ahora se ha repetido con motivo del fallecimiento de José Antonio y que tu has personalizado tan bien, la escuché hace treinta años en las Landas francesas. El mismo texto, la mísma música, sólo que un idioma diferente.
Me sorprendió mucho escucharla en fabla. Supongo que los Pirineos no son la frontera que los políticos se empeñan en levantar.

Luisacov dijo...

Hola Chema y compañía. Me encantan esos versos de Labordeta. Aunque yo lo conocía, mas que como escritor o cante, por sus apariciones en televisión, con su mochila a cuesta, era de esas personas que al verlas piensas "debe de ser buena gente" porque refumaba por sus poros sinceridad, humildad y aprecio hacia el resto de seres humanos.
Si hay un lugar mejor después de esta vida, seguro que estará allí, esperando para contarnos todas sus maravillas cuando nos toque partir.
Un abrazo
Luisa