La Regalera


Hay veces en las que una encuentra una sonrisa donde menos se lo espera.
Realmente, no es tan difícil sonreir.

El cartel del Día del Libro y la ayuda gatuna


Nuestro buen amigo humano dice en su blog que ha ilustrado el Cartel del Día del Libro de Zaragoza, pero lo que no dice es que nosotros los gat@s hemos participado en la ilustración, como hacemos siempre con todas. Pongo esta foto hecha en el estudio como prueba realizada durante el proceso, cuando aún no estaba terminado.

Una ilustración no sólo surge de la mano del ilustrador. Mientras la piensa y mientras la dibuja y pinta, le influyen las palabras, las conversaciones, las emociones, las imágenes que provienen de los y las que le rodean, a veces, también opiniones explícitas o comentarios con sugerencias. Gracias, por tanto, a tod@s los que de un modo u otro han contribuido a que ese cartel sea como es.

*En la imagen de arriba puede observarse cómo manejo mi cola peligrosamente cerca de la pintura. Al lado, el cartel terminado. Pinchando sobre el ratón (je, je) encima del dibujo, se ve más grande.

Gatos ilustrados





¡Ay cómo me recuerda mi infancia este dibujo de David Vela! Sobre todo ahora que mi mamá está convaleciente...


David Vela es un ilustrador que pinta muy bien a los gat@s y que ha publicado un libro con 45 ilustraciones sobre un señor que también escribía sobre gatos en sus greguerías. El señor se llamaba Ramón Gómez de la Serna. El libro de David se llama "Bestiario de greguerías". Y ésta preciosidad que hay aquí al lado se llama Morgana, y es la gata a la que va dedicado el libro. ¡Enhorabuena, David!


A descansar

Hay que hacer lo que sea para descansar unos días.
¿A que salgo bien en este dibujo de Chema para Cambridge University Press?

¡Tenemos carta!


Cuando llega una carta o un paquete, todos nos ponemos muy contentos. Es la emoción de saber que el papel que hay dentro ha viajado desde una casa real, desde unas manos reales, hasta su destino. Para los dibujantes, el trazo de las letras, la tinta, las lazadas de las firmas, forman parte de un lenguaje de símbolos con el que se traban todos los días. Nos gusta enviar dibujos por correo postal, cartas de las antiguas llenas de huellas. El teclado y el ratón (sobre todo el ratón, miau), están muy bien para la inmediatez del correo electrónico, pero encontrarse una paquete postal sobre la mesa es como salir al jardín y hallar una nueva flor por la mañana.

¿Y a qué iba ésto? os maullaréis. Pues iba a que Sandra Comino nos ha enviado un paquete desde Buenos Aires, con números de la revista La Mancha ilustrados por Chema y dibujos de delfines. ¡Gracias, Sandra!

Comienza una historia



En mi tierra llaman albergero al árbol del albaricoque. Tengo que empezar explicando esto porque voy a contar la historia de un albergero recién nacido.



Esta semana Lourdes nos trajo un brote de albergero. Había nacido de un hueso de alberge abandonado en una maceta. Sacó la cabeza de hojas y poco a poco creció diez centímetros. Lourdes lo trasplantó desde su maceta para traerlo. Lo colocó dentro de una pequeña olla de barro.



Cuando llegó al estudio, enseguida se puso a jugar con el sol que entraba por entre las lamas, y trató de imitar sus posturas. Tanto se retorció y se inclinó que estuvo a punto de caerse.





Luego Chema le hizo un retrato en el cuaderno de apuntes, a la hora del té verde. La olla y la tetera, mientras tanto, hicieron buenas migas. Pero con el calor, el albergero casi se quedó dormido.



Por fin, le buscamos una nueva casa junto a la hiedra, le preparamos un buen agujero en la tierra, lo rellenamos de humus de lombriz y lo plantificamos allí. Lo rodeamos de piedritas blancas y algunos juguetes para que le hicieran compañía. La olla se despidió de él.



Pero esa noche, el viento de marzo sopló muy fuerte, y el pobre albergero tuvo que apoyarse en las piedras para no caerse. Había que encontrar una solución para la nueva casa del albergero, porque la primavera siempre llega a este lugar traída por el viento. Discurrimos todos un poco y al fin, ¡miauu!¡Menudo invernadero individual que le hemos hecho con una botella de plástico y una maceta sin fondo! Ahora está feliz. Ya os contaremos sus progresos hacia arriba.



juegos en el tablero


Como ya me han dicho que no araño ni una hoja por este blog, pues pongo esta foto que le he pillado a Chema. Es mi hermano jugando con la gata pequeña a través de la ventana, subido encima del tablero de dibujo, una de las pocas veces que estaba vacío, sin preciosos papeles coloreados que pisar.

Dejen pintar a los niñ@s


Chema Lera le ha hecho un dibujo a Elvira por su cumpleaños. Como no me deja ponerlo aquí antes de que le llegue por correo, y a un gato nadie puede prohibirle nada más que lo que no quiere hacer, he decidido publicar esta ilustración que le regaló el año pasado.

Nos contaba a los gatos que rondábamos por el tablero que, cuando la dibujaba, pensaba en la imaginación de Elvira y de tod@s los niñ@s: una fuerza desbocada cabalgando por entre universos reales e imposibles. A pesar de Disney Factory, a pesar de Dreams, de Pixar y todas las demás fábricas de imágenes, a pesar de la Coca-Cola, los Korn Flakes y los Mac Burguer, a pesar de Benetton y Toys r'Us, l@s niñ@s siguen siendo capaces de soñar sus propios sueños. Se defienden de los ataques de imágenes externas con un lápiz de colores entre sus deditos (algunos con el ratón y el Paint). Ell@s también tienen derecho a crear sus mundos personales, mágicos y únicos: cabezas de moñacos enormes con sonrisas de oreja a oreja, castillos quebrados, pájaros verdes, animales de cinco, seis o siete pies con zapatos, monstruos de piernas inmensas que se salen del folio, familias con padres, madres o hermanos alineados, unos más grandes que otros, y siempre una mascota a sus pies, a veces un gato como yo...

¿Habrá aún algún adulto humano que se atreva a decirles "niñ@, un árbol no es de color azul"? Déjenles pintar, pues el dibujo es uno de los pocos reductos libres para que vuele su imaginación.
¡Miauuuuf!, me ha salido de un tirón.

La gatita de la izquierda


Creo que mi hermana Gata Bru está celosa... la verdad es que mi nueva hermanita adoptada es preciossssha... y no solo lo digo yo, que también he pillado varias veces a Chema dibujándola con una sonrisa boba en su cara, cuando cree que Gata Bru o yo no miramos. A veces, Chema Lera dibuja con la mano izquierda. Le oí decir una vez que es un buen ejercicio para despertar a la inspiración, y, sobre todo, para recuperar la libertad creativa del niño que lleva dentro. Yo no entiendo muy bien esas palabras, pero debe de ser algo parecido a tratar de atrapar una mosca con el rabo. Este dibujo de la gatita lo hizo con la mano izquierda, ¡es tan guapa que hasta le salió bien parecida!

A este paso me voy a hacer amiga de un perro

RRRRRRR! Mientras me estiro me doy cuenta de que tengo abandonada esta página, y es que cuando dicen que los gat@s somos vagos y perezosos será que tienen razón... ¡Y encima leo que mi hermano me llama presumida! Pues él es un traidor, ¿sabéis que ahora juega más con esa gata pequeña que conmigo? No le voy a maullar en cuatro noches. Al final voy a tener que hacer amistad con mi vecino, el perro Poppy. ¿Qué no sabéis quién es? Pues os pongo aquí una ilustración que ha hecho de él Chema Lera, es para un libro de Cambridge University Press que acaba de terminar. ¿Creéis que será un buen amigo... o mejor un aliado? Miaauuu.

Un dibujo de gatos en un triskele celta


Esta hermana mía... a pesar de nacer la última de los seis siempre es la más lista... y ¡vaya si es presumida! Me presento: yo soy Gato Pu (nos hemos puesto de acuerdo para no revelar nuestros verdaderos nombres), fui el mayor de la camada (por un par de... segundos) y ahora también soy el más alto. Chema dice que no engordo más porque sólo me paro para recargar batería. No sé qué quiere decir, salvo que suelo caer rendido después de correr, subir, bajar, saltar durante todo el día y parte de la noche.

Revolviendo entre los papeles de Chema Lera he encontrado este dibujo que le han encargado para una tarjeta de Navidad. Aquí estamos los tres gatos envueltos en una bola de nieve, formando una especie de triskele celta con las colas. Es lo que pasa con los problemas de los humanos, que se van embolando.Me ha parecido que sería un bonito blogo, o sea, un logo para nuestro blog.

Espero que os guste

Gat@s en el estudio



Como ninguno de los otros gatos se decide, comienzo yo a escribir en este blog. (Para empezar os diré que la palabra blog parece uno de esos ridículos nombres que los humanos nos dan: Blog, Miau, Tim, Zas, Chip, Chop y demás lindezas).
Soy una gata, no voy a dar mi nombre real, claro, no lo esperéis, seguro que en el contrato de aceptación ese que nadie se lee cuando das de alta un blog, o cuando instalas un programa, hay alguna claúsula que prohíbe a los gatos en particular, y los seres animales, en general, publicar contenidos en un blog. Además, soy menor de edad. Bueno, en realidad, los gatos somos menores de edad durante toda nuestra vida, y eso que yo espero superar los quince años de vida, que es la esperanza de vida felina para una gata en cautividad. En realidad, no me siento en cautividad. Vivo -convivo- con otros dos gat@s en una vivienda-estudio de un ilustrador infantil y su familia humana. Uno de los gatos es mi hermano mayor, la otra... bueno, de la otra prefiero no hablar todavía, hasta conocerla mejor.
La que véis aquí al lado, en la foto del blog, soy yo. O sea, era yo hace algún tiempo. Ahora estoy un poco más... rellenita. Claro, tantas horas durmiendo...
¿Por qué queremos hacer un blog? Para entreternos con el ratón, claro. Y para enseñaros los dibujos que más nos gustan de los que hace Chema Lera, que en algunos hasta le ayudamos nosotros. Y para empezar, este Papá Noel que acaba de hacer para Cambridge University Press, a mí me gusta mucho, sobre todo ver al tontorrón de mi hermano allí durmiendo.
¡Felices sueños navideños!